LA DUEÑA DE AQUEL DICIEMBRE
Encuentros, Desencuentros y abandonosComentario literario del libro “La dueña de aquel diciembre. Poesía del siglo XXI”, de Alonso de Molina, por María Ángeles Lonardi.
El hombre arde en deseo y así comienza el libro, desde el primer momento, poniéndote en situación. Así lo demuestra el primer poema: “Morder el labio”. Es el punto de partida, sentir la boca, el hueco del deseo y la ceremonia del beso. La dueña de aquel diciembre puedes ser tú o yo, pero es ella, con la que truenan los tambores al hacer el amor como dice el poeta, con quien proyectan centellas de lujuria y miel. Porque “sin tus huesos hay dolor de huesos” y los ojos pierden su ritmo. Y escribe: “Eres semilla amor para deshojar misterios”. Entonces, el simbolismo aflora y es su cuerpo, su pubis, su pecho, sus pies, lo que conforman “Los pedazos” que le faltan para ser ángel, incluso las alas.
Pero dos almas desnudas y a solas, rinden culto al éxtasis sumidas en la carne. “Cuerpos que se besan y tiemblan” dando ardor al deseo. Es el punto lascivo de la carne, la carne oscura.
Brindar con Martini, la luna, los planetas y una espalda de mujer, son símbolos para el autor.
Y con las yemas de los dedos pretende tocar el paraíso. Luego elige un nombre, como Ulises y la elige a ella y vivir a pleno intensamente. Y finalmente, antes de caer rendidos por el vértigo de una lectura que, no te deja respirar ni escaparte, nos dice, intentando convencernos de que podemos ser las dueñas de aquel diciembre: “Contigo mujer quiero quemar las horas”.
120 páginas
ISBN-13: 979-8608843778
De Sur a Sur Ediciones
https://www.amazon.es/dp/B0853BQCDN
Disponible en tapa blanda y digital





